Llovió, se fue la luz… y aquí estamos otra vez 😅 [Esp+Eng] It rained, the power went out… and here we are again 🌧️

in Comunidad Latina11 days ago

(English version below).


Hoy vengo a escribir casi a contrarreloj, antes de que vuelva a sonar el clic del bajón y quedemos otra vez a oscuras. Porque sí: en la Gran Caracas, Estado Miranda y zonas cercanas, empezó la temporada de lluvias con ganas, y cada vez que el cielo decide desahogarse un rato, en muchos sectores la electricidad dice “yo hasta aquí llego” y se va de vacaciones forzosas. 🌧️💡
En mi zona ya es casi un reflejo: cae palo de agua, sopla un poco de viento, se escucha un trueno a lo lejos… y uno piensa: “Ya estamos, ¿cuánto faltará para el apagón?”. Y raras veces falla el pronóstico casero. Lo más irónico es que ya lo normalizamos: las fallas eléctricas dejaron de ser “evento extraordinario” y pasaron a ser parte del paisaje de servicios públicos deteriorados que nos rodean.

Apagón de diez horas y media (y uno tratando de no volverse loco)

La última “agradable sorpresa” fue un corte de esos largos: unas diez horas y media sin luz. Así, con esa precisión que solo se mide cuando ya estás viendo el reloj por desesperación. Y claro, siempre está el comentario cínico con tintes de humor: “Bueno, menos mal que no fueron dos días”. Porque aquí el chiste negro se volvió mecanismo de defensa. 🙃

El problema no es solo la molestia de estar a oscuras; es que la vida se te detiene. No puedes trabajar, no puedes producir, ves cómo las horas pasan y tu presupuesto mental calcula: “Esta jornada que perdí, ¿en qué o en cuánto se traduce a fin de mes?”. Para quienes vivimos al día, esos cortes no son solo incómodos: son un golpe directo contra los ingresos, poder poner comida en la mesa y contra la salud mental.

01 flickering-lights-are-you-afraid-of-the-dark-1042811182.gif
Fuente de la imagen.

Carrera contra el reloj (eléctrico)

Ahora mismo estoy en ese momento raro después de que vuelve la luz: una mezcla de alivio y ansiedad. Y entramos en una forma de vida que se asemeja a un videojuego de "speedrun". Toca correr a:

  • Cocinar algo rápido, “por si acaso”.
  • Revisar qué pendientes se pueden adelantar en la computadora.
  • Ver si hay chance de hacer algo productivo antes del próximo apagón.
  • Y, por qué no decirlo, casi rezar para que el servicio aguante unas horas seguidas. 🙏

Es como vivir en modo “ventana de oportunidad”: si hay electricidad, hay que aprovechar. No es el ritmo de vida que uno quisiera, pero es el que toca. Y mientras tanto, afuera sigue lloviendo fuerte en la parte del país por donde vivo y alrededores, con reportes de anegaciones y caos urbano cada vez que el cielo se acuerda de nosotros.

¿Buenas noticias a largo plazo? (Más o menos)

Entre apagón y apagón, me enteré de algo que suena a “titular de esperanza moderada”: el gobierno actual de #Venezuela firmó un acuerdo con General Electric (GE Vernova) para intentar recuperar parte del Sistema Eléctrico Nacional. La idea es meterle mano a la infraestructura, recuperar megavatios perdidos y modernizar, al menos en parte, la red que tenemos hecha trizas.

Lo curioso es que, esta vez, no vendieron humo de “en tres semanas todo estará resuelto”, sino que hablaron de plazos que suenan dolorosamente realistas: primeros resultados en algo así como 19–24 meses, y mejoras más visibles a lo largo de varios años, en torno a 4–5 años de trabajo. Es decir, esto no es “apaga y vámonos”, es más bien algo de “si todo sale bien, quizá en un tiempo no tan corto dejemos de vivir a punta de velas y linternas”.

Entre el cinismo y la esperanza 😶‍🌫️✨

No voy a negar que una parte de mí escucha “acuerdo”, “memorando”, “plan de recuperación” y solo piensa en promesas pasadas que se las llevó el viento… o el mismo bajón de luz. Pero la otra parte, la que todavía se niega a rendirse, quiere creer que esta vez sí habrá resultados concretos, aunque tarden. Porque vivir eternamente en modo “sálvese quien pueda” cansa, drena y te desordena la vida entera.

Mientras tanto, toca seguir haciendo lo que se pueda con lo que hay: trabajar cuando haya luz, respirar hondo cuando no, cuidar el ánimo, procurar comida y medicinas, buscar pequeñas rutinas que nos mantengan a flote y recordar que, a pesar de todo, seguimos aquí. Si estás leyendo esto, significa que al menos por un rato hubo electricidad, internet y algo de ganas de seguir. Y eso, por pequeño que parezca, también cuenta. 💪

Cierro antes de que se vaya la luz otra vez 😉

Voy a ir cerrando porque una parte de mí siente que, si me alargo escribiendo la publicación, el sistema eléctrico se ofende y decide apagarse de nuevo, solo por maldad. Si estás en Venezuela, y especialmente en las zonas en que está lloviendo en días recientes, ojalá que las lluvias de estos días no te estén pegando tan duro, ni en lo anímico ni en lo eléctrico. Si estás fuera de este contexto, gracias por leer y por acompañar este pequeño desahogo de alguien que intenta trabajar con reloj, clima y apagones en contra. 🌧️

Que estés bien, de verdad. Que tengas luz, agua, calma y, ojalá, un poquito de esperanza para seguir adelante, aunque el país parezca empeñado en ponérnosla difícil. Y si te toca escribir, crear, trabajar o simplemente respirar entre apagón y apagón, que al menos encuentres ratos de tranquilidad para no perderte a ti mismo en medio del caos. 💡💚



English



It rained, the power went out… and here we are again. 😅

Today I'm writing almost against the clock before the power cuts out again and we're plunged back into darkness. Because yes, the rainy season has kicked off with a vengeance in Greater Caracas, and every time the sky decides to unleash its fury, in many areas the electricity says, "That's it for me," and goes on a forced vacation. 🌧️💡
In my area, it's practically a given: a downpour, a bit of wind, a distant rumble of thunder… and you think, "Here we go again. How long until the blackout?" And the home prediction is rarely wrong. The most ironic thing is that we've normalized it: power outages have ceased to be an "extraordinary event" and have become part of the landscape of deteriorating public services that surround us.

Ten and a Half Hour Blackout (And You're Trying Not to Go Crazy)

The latest "pleasant surprise" was one of those long blackouts: about ten and a half hours without power. Just like that, with the precision you only get when you're desperately checking the clock. And of course, there's always the cynical comment tinged with humor: "Well, thank goodness it wasn't two days." Because here, dark humor has become a defense mechanism. 🙃

The problem isn't just the inconvenience of being in the dark; it's that life comes to a standstill. You can't work, you can't produce anything, you watch the hours tick by, and your mental budget calculates, "What will this lost day cost me at the end of the month?" For those of us who live paycheck to paycheck, these blackouts aren't just uncomfortable: they're a direct blow to our income, our ability to put food on the table, and our mental health.

01 flickering-lights-are-you-afraid-of-the-dark-1042811182.gif
Image source.

Race Against the (Electric) Clock

Right now I'm in that strange moment after the power comes back on: a mix of relief and anxiety. And we enter a way of life that resembles a speedrun video game. It's a race to:

  • Cook something quick, "just in case."

  • Check what tasks can be done ahead of time on the computer.

  • See if there's a chance to do something productive before the next blackout.

  • And, why not say it, almost pray that the service lasts for a few hours straight. 🙏

It's like living in "window of opportunity" mode: if there's electricity, you have to take advantage of it. It's not the pace of life one would want, but it's the one we have to live. And meanwhile, outside it continues to rain heavily in the part of the country where I live and the surrounding areas, with reports of flooding and urban chaos every time the sky remembers us.

Good News in the Long Term? (More or less)

Between blackouts, I learned something that sounds like a "cautious hopeful headline": the current government of #Venezuela signed an agreement with General Electric (GE Vernova) to try to recover part of the National Electric System. The idea is to work on the infrastructure, recover lost megawatts, and modernize, at least in part, the grid that's in shambles.

The curious thing is that, this time, they didn't sell us the empty promise of "everything will be resolved in three weeks" but rather spoke of timelines that sound painfully realistic: initial results in something like 19–24 months and more visible improvements over several years, around 4–5 years of work. In other words, this isn't "turn it off and call it a day;" it's more like, "if everything goes well, perhaps in the not-too-distant future we'll stop living by candlelight."



Originalmente redactado en español, traducido automáticamente con servicios de Google.

Las imágenes usadas pertenecen a sus respectivas fuentes, se ha procurado usar imágenes con licencia de uso público.

Originally written in Spanish, automatically translated with Google services.

The images used belong to their respective sources; efforts have been made to use images with a public use license.

Posted using SteemX

Sort:  
 11 days ago 

Saludos amigo. Si es muy cierto que hay varios sectores que están fatal con la luz, pasan muchísimas horas sin luz, en el pueblo donde está mi mamá están así. Es grite y lamentable a lo que hemos llegado y un país tan rico.

La realidad que tenemos puede ser desesperante; toca tratar de mantenerse a flote con el mejor ánimo que se pueda.

Posted using SteemX

Upvoted! Thank you for supporting witness @jswit.

 10 days ago 

!category 3

Saludos amigo que gusto verlo por aquí y que nos compartes tu dia te deseo mucho éxito.

Únete a nuestro grupo de Telegram

DescriptionInformation
Plagiarism FreeÂ✅
#steemexclusive✅
IA Free✅

No olvides votar a @cotina como tu testigo o establecernos como proxy de voto!

Gracias por los buenos deseos, amén e igualmente para ti.

Posted using SteemX