La secta a la que pertenecen millones de españoles
Jim Jones tenía un discurso seductor que atraía a sus seguidores fanáticos.
El ideal de Jones era crear "un paraíso socialista" en el que no existieran fronteras de raza o nacionalidad.
Poco a poco, la personalidad de Jones comenzó a volverse errática y paranoica.
Los miembros de la congregación, unos voluntariamente y otros obligados -incluyendo a 300 niños y bebés- bebieron un refresco adulterado con cianuro. En total, más de 900 personas murieron.
Si esto no tiene similitudes empíricas y palpables con los socialistas SANCHISTAS, que baje Dios y lo vea, porque aquí solo les falta suicidarse que, con lo cobardes que son, los tendrán que suicidar como los "obligados" de esa secta del Templo del Pueblo.
