Entre el estímulo y la respuesta: ¿Cómo la gente común llega a hacer tanto daño?

in RECREATIVE STEEM13 days ago

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Imagen de Elina Volkova en Pexels, editada en Google Photos.

Hay una pregunta… bueno, honestamente no es una sola, son muchas las preguntas que me dan vueltas en la cabeza desde que leí sobre los campos de concentración nazis buscando información biográfica de Viktor Frankl, el autor de El hombre en busca de sentido: ¿cómo es posible que gente común y corriente llegara a hacer tanto daño? No me refiero solo a Hitler. Pienso en ese guardia que por la mañana desayunaba con su familia, se despedía de su esposa y de sus hijos con un beso, y esa misma tarde supervisaba una selección en Auschwitz.

Frankl, que vivió todo aquello desde el otro lado del alambre, dejó una idea en la que sigo atrapado: «Entre el estímulo y la respuesta existe un espacio. En ese espacio reside nuestra libertad y nuestra capacidad de elegir». Lo escribió sin un gramo de rencor, lo cual ya es bastante impresionante, y nos deja una advertencia: la libertad no es una condición fija; es un ejercicio diario. Cuando la dejamos de usar, cualquier otra fuerza llena el vacío.

Fíjense en esto:

En 1961, Hannah Arendt cubrió el juicio de Adolf Eichmann en Jerusalén esperando toparse con un monstruo. Ella escribió: «Lo que encontré fue a un burócrata mediocre y aburrido que repetía, como un disco rayado, que él solo cumplía órdenes». A raíz de eso acuñó el término de «la banalidad del mal». Es la cruda realidad de que las mayores atrocidades no requirieron de sádicos ni psicópatas, sino de personas que simplemente renunciaron a pensar por sí mismas. Gente que le regaló a un sistema ese espacio del que hablaba Frankl.

Por esos mismos años, Stanley Milgram llegó a lo mismo en sus experimentos de laboratorio. Dos tercios de los participantes —ciudadanos comunes reclutados en la calle— aceptaron aplicar descargas eléctricas potencialmente mortales a un extraño por el simple hecho de que un tipo con bata blanca les decía que debían continuar. No eran hombres malvados. Solo estaban obedeciendo. La diferencia parece insignificante, pero es enorme, tal como decía mi suegra cuando un medicamento le caía bien.

Ahora, lo que verdaderamente asusta de todo esto no es que existan monstruos capaces de una crueldad extrema. Lo más aterrador es que esa crueldad no necesita personas especiales; solo requiere que se alineen las condiciones: una autoridad que mande, un sistema que lo vuelva normal y un discurso oficial que despoje al enemigo de su humanidad. Cuando esas piezas encajan, el desastre histórico se vuelve predecible.

Aun así, Frankl no se rindió ante el pesimismo. Su conclusión no fue que el ser humano sea malo por naturaleza, sino que es capaz de todo. En el mismo lodo mezclado con nieve de los campos de concentración, vio a prisioneros que golpeaban a sus compañeros para estirar la vida un día más, y vio a otros que entregaban su último pedazo de pan a quien lo necesitaba más. Mismo infierno, respuestas opuestas.

Por eso su planteamiento sigue despertando más preguntas y, al mismo tiempo, una especie de indignación y preocupación hoy. No es un examen sobre los nazis o la historia pasada porque ya eso fue; es un espejo, un escenario de infinitas posibilidades sobre el espacio que tenemos entre lo que nos pasa y lo que decidimos hacer. Nos obliga a pensar y a mirar si realmente estamos usando ese rincón de libertad o si simplemente lo estamos cediendo, un pedacito cada día, casi sin notar el goteo.

Frankl pasó por cuatro campos de concentración. Perdió a su esposa en Bergen-Belsen, a su padre por desnutrición en Terezín, a su madre en la cámara de gas de Auschwitz y a su hermano como un esclavo minero. Con todo ese dolor encima, sostuvo que nadie puede quitarte la última de las libertades humanas: elegir tu propia actitud ante las circunstancias.

No sé si esto sirva de consuelo. En el fondo, me parece la verdad más honesta que se ha escrito sobre el tema: tú y yo tenemos el poder de elegir un camino más excelente.


Tengo algunas publicaciones que quizás puedan ser de su interés, y que, a continuación, compartiré alguna de ellas:

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