Cuerdas de guitarra en la casa Andres Eloy Blanco

in Venezolanos Steem4 days ago

Una tarde cualquiera se convirtió en un hermoso espacio para conocer acerca del legado de Agustín Barrios.

Tengo que confesar mi grata sorpresa, primero por conocer acerca de la vida de este poeta paraguayo, músico y artista, y luego por escuchar su música a través de tres jóvenes cumaneses que nos ofrecieron su interpretación de manera magistral.

Llegué a la casa de Andrés Eloy Blanco, como otras veces, a compartir desde la calma que se percibe en el lugar hasta la expresión del arte en cualquiera de sus formas.

Me sorprendí; de pronto escuché su nombre y me encontré con Agustín Barrios. Supe que nació en Paraguay y fue músico y poeta. Un personaje original que también se hizo llamar Nitsuga (su nombre al revés), Mangoré (que viene de un legendario jefe guaraní que peleó ante la conquista española).

Lo imaginé enseguida como un personaje lleno de nostalgia y sensibilidad que el viento nos lo había acercado esa tarde para saber más de él.

Pedro Guerra condujo la programación con mucha inspiración, declamando al estilo "Mangoré" para centrar al público en la escena.

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Su musica estuvo interpretada por tres jovenes sucrenses: entre ellos, José Daniel Centeno de de 11 años que interpretó "Julia Florida" y "Confesión" y un composición de su autoría "Maria Ruiz" (Dedicada a su madre)

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Aimerson Prieto de 19 años, nos interpretó "María Luisa" con una fuerza diferente, parecía hablar con la guitarra con tan solo la expresion de su rostro. Sus cejas, y su sonrisa se integraron a la interpretación.

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Interpretando "La Catedral"

Daniel Vieira, de 17 años, nos impresionó también con la interpretación de una de las obras más recordadas de Agustín Barrios, que tocó desde el alma, convirtiendo la melodía en una brisa suave y un efecto hipnótico.

Yo me fijaba en sus dedos queriendo escapar de las cuerdas con movimientos muy rápidos y estas atrapándolos con su tensión.

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Escucharlo a través de dedos ligeros acariciando una guitarra española fue un regalo inesperado.

En este recorrido por su creación, fui capaz de sentir la distancia, la lluvia, la inmensidad, los paisajes.
Pude comprobar que su arte no busca exhibirse, sino invocar, atraer, hacerte formar parte de él.

Salí de aquella casa con la sensación de que, frente a su música, lo más sensato es callar y escuchar; solo así se entiende la verdadera fuerza de su sensibilidad artística.


La catedral

Me pareció un acto sublime donde la juventud se dedicó a transitar las huellas del artista para darlo a conocer y mostrar su arte, tendiendo un puente entre el pasado y el presente.


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