Espero que se encuentren muy bien. El día de hoy me encuentro aquí con ustedes. Porque voy a estar participando en el concurso propuesto por nuestra amiga
@solperez. Espero que les guste mucho mi participación. Un abrazo.
El frío de la noche era muy fuerte; ni los guantes y el abrigo me quitaban el frío. Las manos ya las tenía moradas; el dolor era intenso, pero seguí avanzando. Mi hija tenía una gran fiebre, y necesitaba con urgencia que alguien me ayudara. No conozco este lugar, recién llego y me tocó esta situación. Mi caballo, al igual que yo, sufre del frío; la lluvia era fuerte y los obstáculos eran grandes, pero yo solo iba con un objetivo: ayudar a mi hija; la llevaba en mis brazos evitando que el frío la afecte. Admito que no tenía comodidad y estaba cansado. Pero las ganas de buscar alguien que ayude a mi hija eran más grandes; creo que es el poder de un padre, siempre dar lo mejor de sí mismo.
Después de tanto andar, por fin había encontrado una cabaña; no lo dudé y toqué la puerta. Una señora muy amable nos recibió, y vio la situación de mi hija; la fiebre era alta, estaba tan caliente que ni siquiera la podía tocar. La señora nos brindó té; mi hija, al tomarlo, se sintió muchísimo mejor; eso me alegró por completo. La señora regresó y nos dio otros abrigos; lo interesante es que nunca se dejaba ver la cara. No le tomé importancia, pues mi hija era mi prioridad en ese momento. La señora nos dio una ubicación de la casa de su hijo; él nos iba a recibir. Con pena acepté y salí con mi hija; la callé, era silenciosa, y la única luz era la de la cabaña y la casa.
Imagen del concurso
Al llegar a la casa, la puerta estaba abierta; entré, pues el frío era más intenso. Grité y nadie me atendía; me pareció raro y a la vez preocupante, estaba alerta ante cualquier situación. Noté que había una pequeña hoja en los bolsillos de mi pantalón. ¿Cómo llegó eso? Al leer la nota, decía: "Este regalo te lo manda Dios, tu casa nueva para que seas un gran padre". Salí corriendo a la cabaña, toqué la puerta, pero esta vez salió un joven: ¿Dónde está la señora María? ¿María? Señor, María era mi abuela y murió hace años. Esas palabras me dejaron impresionados, dejándome algo inolvidable en esa noche: "Donde mis esperanzas eran frías, pero Dios no me abandono".
Y bueno amigos de mi país, como de otros países presentes en esta publicación. Espero que les haya gustado mucho mi participación, y les sirva de inspiración. Suerte para ustedes y para mí. Bendiciones y anímese a participar en este concurso; abrazos.
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