Demostrando las fuerzas de las frases de los pensamientos...
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Dentro de la obra de Friederich Nietzsche. Cuando abordamos la obra en Más allá del bien y del mal, una obra publicada en 1886, Friedrich Nietzsche nos invita a explorar la idea de que la filosofía ya no como una actividad puramente intelectual, dado su vitalismo y voluntarismo, sino que está profundamente enraizada en nuestras intenciones y motivaciones.
Resalta ya lo que luego entenderemos como voluntad de poder, y puede ser releído con lecturas incluso cristianas más voluntaristas.
En esta cita, Nietzsche plantea lo siguiente:
El pensamiento lógico que no es lo más humano ni lo propio de nosotros, no es neutral. Dado que son nuestras creencias y los valores, que a menudo de formas inconscientes, influyen en la forma en que razonamos y en las conclusiones a las que llegamos.
Hay un rastro poderoso de la visión ética platónica todavía. Aquella en la cual paradójicamente siempre fue una búsqueda de salirse del sistema heredado por lo platónico y luego lo cristiano.
La filosofía nunca es un asunto puramente teórico, y no puede ser, siempre nos lleva a un modus vivens en donde la praxis misma se desarrolla como práctica moral y que puede vincular ulteriormente en lo ético o no. Este proceso reflexivo también funge como herramienta para entender y darle sentido a nuestra propia vida y al mundo que nos rodea. Puesto que terminamos mirando al mundo desde nuestros propios lentes y no de forma distinta. De allí que puede desarrollarse el aspecto más relativista de la verdad como negación de la unicidad anquilosada y estática que pueden ser irreconocibles para toda lectura Nietzscheana posterior.
Nuestras intenciones importan. La intencionalidad vuelve como en la última valoración de la dimensión kantiana a tomar la esperanza más positiva y bienintencionada. Aquello que buscamos y deseamos en la vida configura nuestra visión del mundo y termina orientando nuestras acciones y reflexiones.
Pero ya empezamos con ciertas posibilidades de que no sea una teleología más clásica sino empiecen a las visiones existencialistas, hermenéuticas y fenomenológicas posteriores.



Me interesa especialmente esta idea de que el pensamiento nunca es completamente neutral, porque nuestras intenciones, valores y experiencias ya están actuando antes de que seamos plenamente conscientes de ello.
Me lleva a otra pregunta: cuando nace una idea, ¿crees que surge principalmente de una intención que ya estaba dentro de nosotros, o del encuentro inesperado entre experiencias y pensamientos que antes parecían desconectados?