Tiempos de resiliencia
Cenicienta (1.891) / Wikimedia
La atmósfera melancólica y el aislamiento acompañan la sutil esperanza de Cenicienta. Sentada descalza y con su vieja ropa desgastada junto a una vieja rueca, habitaba un rincón oscuro de la cocina que daba testimonio de su abandono y soledad.
Su resignación se hacía evidente en su postura encorvada y su mirada cabizbaja. Al entrelazar sus manos sobre el regazo, resultaba difícil distinguir si era mayor su cansancio físico o su profunda tristeza ante el abuso cotidiano de su madrastra y hermanastras.
A pesar de aquella calamitosa situación, y ante la mirada atónita de un cuervo de presencia sombría, Cenicienta encontraba refugio en las blancas palomas y los pequeños gorriones. Eran sus mejores aliados para ayudarle a separar el grano de las cenizas, una misión imposible ordenada por su madrastra. Frente a la opresión y la oscuridad, aquellas aves reflejaban una luz de esperanza que prometía su libertad.
En ese momento, llegaba el viejo Bob, cargando su leña sobre el hombro. Mientras tanto, Cenicienta separaba los granos de la ceniza rodeada por el aleteo de las aves. Al verlo, le dijo:
— Las aves no temen al hollín, Bob. Ellas pueden ver el Sol detrás de estos muros y me ayudan a limpiar el suelo, pero no pueden limpiar mi nombre del desprecio..!
Cenicienta, levantaba la mirada sonriendo melancólicamente, justo cuando una paloma se posaba en su regazo.
— El invierno puede parecer eterno, pero mientras mis manos creen y las palomas vuelen, el regreso a casa siempre valdrá la pena.
Regreso a casa (1.913) / Wikimedia
El abuelo Bob avanzaba con dificultad, cargando sobre sus hombros las ramas secas mientras se apoyaba pesadamente en su bastón. Su cabeza inclinada y su rostro fatigado reflejaban su esfuerzo resiliente ante la cruda realidad de la vida rural, donde se trabajaba para subsistir hasta el final de sus días.
Bob era un hombre moldeado por la tierra y el clima adverso. El camino embarrado y salpicado de charcos de agua helada, hacía más difícil cada paso. Sus viejas y desgastadas ropas parecían camuflarse con el entorno, como un juego perverso de la naturaleza contra su vejez y supervivencia.
El invierno otoñal y el final de los destellos dorados de un nublado atardecer, empujaban a Bob hacia su destino final: el calor del fuego de su hogar y un merecido descanso tras una jornada implacable. Aquel regreso a casa marcaría su dignidad, el paso del tiempo y su resiliencia.
Manos expertas (1.948) / Wikimedia
Mientras tanto, en el taller del zapatero, David trabajaba con devoción y sabiduría artesanal. La atmósfera transpiraba dignidad, concentración introspectiva y tranquilidad. Había dedicado su vida entera a perfeccionar su habilidad, los anteojos al borde de su nariz, su poblada barba canosa y el cuerpo ligeramente inclinado hacia adelante con las mangas recogidas, delataban la maestría que le otorgaban los años.
A diferencia del entorno oscuro Cenicienta, David se encontraba en su paraíso terrenal, donde el sutil sonido de sus herramientas irrumpía el silencio de su santuario de penumbrosa calidez.
El viejo Bob llegaba al taller de David dejando caer la leña al suelo con un sordo crujido. Mientras recobraba su equilibrio con su bastón.
— Hola David..! Mis pies han quedado desnudos sobre el suelo helado y las espinas del bosque me han cobrado el viaje. Mis huesos son como la madera seca pero hoy el barro pesa más que la miseria.
David se quita los anteojos, miró sus propias manos y luego contempló el calzado de Bob.
— Bob, mi viejo amigo. La edad no se mide con los años, se mide con los pasos que resiste una suela antes de romperse. El cuero te recuerda el frío del invierno como lo hacen tus huesos.
— ¡No tengo dinero para pagar tu arte! Exclamó Bob.
— Bob, la dignidad no tiene precio. Un poco de tu leña calentará mis heladas manos y con ellas remendaré tu calzado.
Finalmente, el viejo Bob pudo continuar su camino y encontrarse con Cenicienta, quien le hizo comprender lo valioso que es el regreso a casa. La luz de una vela se fue apagando lentamente, al mismo tiempo que el aleteo de las aves y el martillo del zapatero disminuyeron su intensidad, hasta fundirse por completo con el silencio.
F I N

-
📌 El autor de las obras: Frederick Hall, Stillington,Yorkshire, Inglaterra (1.860 - 1.948)
📌 Invito a participar a: @paholags @marito74 @wakeupkitty.pal @cruzamilcar63 @dasudi @dove11 @lirvic @genomil
📌 Información del concurso en el siguiente enlace de @solperez

En medio de la adversidad algunas personas encuentran la manera de salir adelante,animándose a si mismas o a otros. ¡Todo está en la mente!,solía decir mi abuela, para referirse al hecho de que si lo permitimos nuestros pensamientos pueden atropellarnos.
Los humildes de corazón, viven más momentos alegres, pueden lograr grandes cosas pues no tienen esas ambiciones dañinas. Cada personaje en esta historia deja un aprendizaje, que tengas una semana estupenda, hasta pronto.
0.00 SBD,
9.94 STEEM,
9.94 SP
¡Muchas gracias por tu amable comentario y apoyo!
¡Feliz y exitoso día lleno de bendiciones..!
¡Muchas gracias por el apoyo..!
¡Feliz tarde..!
Compartido en X.com:
https://x.com/steemit_casv/status/2081516808092123320?s=20
Saludos.
Gracias por publicar en la comunidad #Venezolanossteem
Me encantó leerte. Un abrazo.
|Steem Exclusive|✔️
| Libre de IA | ✔️
|Libre de plagio|✔️
|Libre de BOT| ✔️
|Fecha de Verificación|26-07-2026|
1. Determination of Club Status refers to the bot Cotify, provided by Cotina
2. Plagiarisme Checker: https://smallseotools.com/plagiarism-checker/ | https://www.duplichecker.com/es
3. AI Content Detector: https://smallseotools.com/ai-content-detector/
Gracias por tus acertados comentarios..!
Feliz tarde..!
Un abrazo, amigo mío.
Me pregunto si Cenicienta tiene motivos para quejarse; al fin y al cabo, no la educaron así. Sería mejor que se hiciera amiga del cuervo listo en lugar de los gorriones y las palomas. Durante mi infancia, solíamos hacer sopa de gorriones hasta que lo prohibieron, como casi todo en este mundo. Resulta un poco extraño que Cenicienta le dé lecciones al anciano Bob. Dudo que ella haya vivido sola y se haya esforzado durante años como tiene que hacerlo el viejo Bob. En cualquier caso, al zapatero le va bien hasta que llega el momento en que él tampoco puede dar un paso más. Espero que entonces haya alguien que lo cuide bien. Cenicienta viene de buena familia y acaba igual, pero el viejo Bob nunca ha subido ni un peldaño en la escala social. La amarga realidad. Me ha encantado volver a leerte.
Muchas gracias por tus excelentes comentarios!
Hoy en día hay muchas Cenicientas, esperando ser rescatadas, muchos Bob trabajando con gran esfuerzo para sobrevivir y muchos David que aman lo que hacen. Hay algo común entre ellos, la soledad.
Gracias por compartir.
¡Feliz y bendecido día..!
La soledad está aumentando drásticamente, sin duda. El ser humano está olvidando cómo establecer y mantener relaciones. Es difícil ignorar las diferencias sociales y cómo te sientes. Además, tú mismo, al igual que todo el mundo, transmites cómo te sientes. Esto provocará una reacción inconsciente. No parece que la humanidad pueda superar este obstáculo. El turismo, los viajes, la inmigración y la emigración no han llevado a acoger a los extranjeros ni a los demás, sino que han provocado justo lo contrario. Las numerosas guerras tampoco ayudan en este sentido. A quien se muestra amable se le suele mirar con recelo, debido a la gran cantidad de estafadores que hay.
Te deseo un buen día lleno de buenos contactos.