Vender solo en el mercado
Hoy me levanté más temprano de lo habitual para poder abrir nuestro puesto antes. Me levanté de la cama, me arreglé y me preparé para ir al mercado en mi bicitaxi, que ya estaba lleno de sandías.
Durante mi largo viaje, mi madre se detuvo para ir al hospital a recoger la medicina de mi hermano. Al llegar a nuestro puesto, coloqué inmediatamente las sandías restantes sobre la mesa hasta que se acabaron.
Hoy siguieron llegando clientes, lo que me dejó muy cansada. Sin embargo, tenía muchas ganas de seguir vendiendo, a pesar del cansancio. No me rendí, a pesar de estar muy ocupada vendiendo sola y del calor, que me agotaba bastante.
Nunca me canso de este trabajo ni me aburro en nuestro puesto porque los vendedores de cerca se han convertido en buenos amigos, lo que me hace muy feliz y me llena de alegría al vender rodeada de gente tan amable.
Hoy también compré agua helada en un puesto cercano para beberla con sandía. Aunque me sentía cansada, disfruté mucho mi trabajo hoy. Por la tarde, fui a la mezquita para la oración de Asr, y después regresé a nuestro puesto para seguir vendiendo.
Hoy fue un día bastante agotador, pero mi madre me ayudó a cerrar el puesto por la noche, lo que me ayudó a aliviar el cansancio.
Esta es la historia que puedo compartir con ustedes hoy. Gracias por leer mi publicación.

Saludos amiga @ikwal. Te felicito porque en este día lograste vender muchos sandías. Estabas cansada de tanto trabajo pero te sentiste satisfecha y contenta porque tienes amigos alrededor. Feliz noche