Qué manera tan hermosa y poética de contar tu historia. Me llegó muchísimo la metáfora de la manta y cómo fué describiendo a cada miembro de su familia a través de los colores y sus personalidades. Al final, aunque uno decida rehacer su propia colcha con el tiempo, esos recuerdos del patio, los mangos y la infancia siempre se quedan guardados en un lugar muy especial del corazón. Gracias por compartir algo tan personal y escrito con tanto sentimiento.
Siempre es un gusto leerle y aprender a través de la lectura. 🫶
Ciertamente, la manta de la infancia merece a veces reparaciones, incluso modificaciones, con el pasar del tiempo. Pero hay lugares y recuerdos que se quedan intactos en nuestra memoria afectiva. Gracias por tu lectura e impecable comentario. Un abrazo.