El susurro del viento entre los árboles

in #life19 days ago (edited)

A veces lo más sencillo es lo que más nos marca. Una conversación inesperada, el canto de un pájaro, el olor de la tierra mojada después de la lluvia. La vida está llena de pequeños regalos que pasan desapercibidos cuando andamos con prisa.

Observar la naturaleza tiene algo de terapia. Ver cómo todo sigue su curso, sin apuro, sin forzar nada. Las estaciones llegan, las flores se abren, el sol sale cada día. La vida sigue, siempre. Y eso es hermoso.

Anoche miré el cielo y estaba lleno de estrellas. En la ciudad casi no se ven, pero esa noche el cielo estaba despejado. Me quedé un rato larguísimo mirando hacia arriba, pensando en lo pequeños que somos. Y en lo enorme que es todo.

A veces la respuesta no está en hacer más, sino en hacer menos. En quedarse quieto, en respirar, en dejar que las cosas pasen. No todo requiere una reacción inmediata. Aprender a esperar también es sabiduría.

Hay una flor pequeña que crece en la vereda de mi casa. Nadie la plantó, nadie la riega. Pero cada mañana está ahí, abierta, firme. Me recuerda que no hace falta tener condiciones perfectas para florecer. A veces solo hace falta decidir hacerlo.

Hoy me levanté antes del amanecer. Me preparé un café y me senté en el patio a ver cómo el cielo pasaba de negro a naranja. En esos minutos de silencio, con la taza caliente entre las manos, sentí una paz difícil de explicar. No necesitaba nada más.

Hay personas que pasan por nuestra vida y nos dejan algo. Una enseñanza, una palabra, un gesto. A veces ni se dan cuenta, pero nos cambian. Vale la pena agradecerles, aunque sea en silencio.

Gracias por llegar hasta acá. Ojalá estas palabras te hayan traído un poco de paz.


Contenido original para Steemit.