Reflexiones de una tarde tranquila

in #life8 days ago

A veces lo más sencillo es lo que más nos marca. Una conversación inesperada, el canto de un pájaro, el olor de la tierra mojada después de la lluvia. La vida está llena de pequeños regalos que pasan desapercibidos cuando andamos con prisa.

He aprendido que no hace falta tener grandes cosas para ser feliz. Una tarde con alguien querido, un libro que te atrapa, una caminata al aire libre. La felicidad está en los detalles, en esos momentos que no planeamos pero que recordamos siempre.

Observar la naturaleza tiene algo de terapia. Ver cómo todo sigue su curso, sin apuro, sin forzar nada. Las estaciones llegan, las flores se abren, el sol sale cada día. La vida sigue, siempre. Y eso es hermoso.

El otro día fui a caminar por el monte. El sendero estaba lleno de hojas secas que crujían bajo mis pies. Encontré un arroyo pequeño, casi escondido, y me quedé un rato escuchando el agua. A veces los mejores planes son los que no planeamos.

La lluvia tiene ese olor a tierra mojada que me transporta a mi infancia. Cuando llovía y nos quedábamos en casa viendo la lluvia caer, sintiendo el fresco, el ruido de las gotas en el techo. Ese recuerdo me da paz.

Mi perro me mira con esos ojos que parecen entender todo. No necesita hablar para decirme que me quiere. Él está siempre presente, sin prisas, sin juicios. Ojalá los humanos aprendiéramos un poco de esa lealtad silenciosa.

Gracias por llegar hasta acá. Ojalá estas palabras te hayan traído un poco de paz.


Contenido original para Steemit.