Arquitecto Venezolano: Proyecto 10B – Capítulo 22: De la espera al movimiento (o cómo el Capítulo 15 se convierte en acción y los fondos vuelven a su lugar)
Este post es parte de una serie. Si no has leído los anteriores, te invito a empezar por el Capítulo 1: Mi sueño de bioconstrucción en Margarita empieza hoy (con 1$ y desde Ciudad Bolívar).
Si quieres la serie completa: https://goo.su/xm6LLmS
Hola, comunidad.
Hay semanas que se sienten como un suspiro. Otras, como una montaña rusa. Esta ha sido de esas en las que el tiempo pasa lento, pero las cosas se mueven. A veces, el movimiento no es físico. Es estratégico.
En el Capítulo 15 hablé de un problema que, como buen venezolano, aprendí a resolver dividiéndolo en partes. Decía ahí:
"¿Qué problema pequeño puedo resolver ahora que me genere recursos para el viaje? Ahí aparece la desmalezadora. No es un gasto. Es una inversión."
Bueno, comunidad, hoy les cuento cómo esa idea se convirtió en acción, cómo la espera de una respuesta importante me tiene en vilo, y cómo estoy recuperando los fondos del proyecto sin tocar lo que ya habíamos separado.
1. La espera que no es quietud
Hace unos días les conté en el Capítulo 21 que había recibido una llamada de una universidad privada ofreciéndome un cargo como docente de arquitectura. Me postulé para dos sedes: Porlamar (Nueva Esparta) y Ciudad Bolívar.
El destino eligió Ciudad Bolívar.
Pero aquí estoy, en la antesala. La entrevista ya pasó. La clase de prueba la dí. Y no fue una, sino dos las veces que la embarré!!!! Ya los dije en un post anterior: Si no estoy preso me están buscando. Preparo mi material, plan de lección, marcadores, llegué una hora antes (no estaba seguro si a las 9 o las 10, pues me fui a las 9), fui el primer entrevistado, llegué a clase somo si fuera mi clase natural, saludé a las autoridades "empaltosaos" todos, ya que eran los cuatro jefes de programas de formación. Empiezo mi clase, divertida e interesante, hago mis gráficos en la pizarra y TARAAAANN!!! el marcador que usè no era el de pizarra sino uno permanente, trágame tierra. Termine muy apenado y me retiro del lugar. Bueno, de ahi a mi trabajo, reunion con mi jefe, y a casa. En la noche cuando estoy guardando un formulario de vacaciones de uno de mis empleados en la gobernaciòn aparece en el bolso la planilla donde describo mi disponibilidad de horario.... EEEEXITO!!!!
Le escribo a la coordinadora de Talento Humano que vino a la entrevista desde Puerto Ordaz y afortunadamente me permitió enviársela por telefono. Que vergüenza. Ahora toca esperar...
Y mientras espero, el proyecto sigue.
Porque he aprendido que esperar no es sinónimo de parar. Es como cuando preparas el terreno para sembrar: la semilla ya está bajo tierra, pero el riego y el cuidado no pueden detenerse solo porque aún no ves el brote.
La respuesta a esa entrevista es una de esas metas bisagra que mencioné en el Capítulo 15. No es el fin del Proyecto 10B, pero es la llave que abre varias puertas:
- Ingresos regulares que permitirían reactivar el Fondo de Construcción.
- Un espacio físico, en la universidad, para seguir hablando de bioconstrucción con quienes serán los arquitectos del mañana.
- Y, claro, el prestigio que da tener un cargo académico, que no es poca cosa cuando uno quiere que la bioconstrucción deje de ser vista como "el sueño del arquitecto hippie" y pase a ser una alternativa seria y documentada .
Así que, mientras espero, sigo moviéndome.
2. Recordando el Capítulo 15: La desmalezadora como estrategia
En el Capítulo 15, titulado "Cómo resolver un problema gigante cuando tienes 1$ y estás a 400 km de distancia", contaba una de las lecciones más importantes que he aprendido en este camino:
"Ningún problema es demasiado grande si lo divides en problemas pequeños."
Y uno de esos problemas pequeños era la falta de dinero para viajar a Margarita. La solución no era esperar a tener los 170 dólares completos. Era encontrar una forma de generarlos con lo que ya tenía.
Ahí aparece la desmalezadora.
La idea era simple: comprar una desmalezadora, ofrecer servicios de jardinería en la temporada de lluvias (cuando la maleza crece) y con lo generado, pagar la máquina y acumular para el viaje. No era un gasto. Era una inversión.
Pero como también contaba en ese capítulo, la plata no aparecía sola. La estrategia era clara: "Sigue un cachivachero loco de materiales y cosas que no uso (libros, mobiliario, piezas de computadoras, piezas del carro que ya no tengo, materiales que quedaron del emprendimiento en el que fracasé...)"
Y funcionó.
3. La desmalezadora ya está aquí (y el Fondo de Construcción, intacto)
Así es. Hace unos días hice la compra. La desmalezadora ya está en mis manos.
No es una máquina gigante, pero es suficiente para lo que necesito. Y lo mejor de todo: la compré sin tocar el Fondo de Construcción.
¿Cómo? Vendiendo cosas que ya no usaba. Jugando con el crédito, combinando la Tarjeta de crédito y la Plataforma Cashea. Ese "cachivachero loco" del que hablaba en el Capítulo 15 se convirtió en el capital necesario para la inicial de la compra. Y el resto, en cuotas que sé que puedo pagar con lo que genere la misma máquina.
Fue un ejercicio de disciplina y de fe. Disciplina para no tocar los fondos del proyecto. Fe para creer que la máquina, usada con cabeza, generaría el retorno necesario.
Y ahora que la tengo, se abre un nuevo abanico de posibilidades. Pero tengo que leer el manual
4. Y los 12 USDT que agarré prestados... ¿qué pasó?
En el Capítulo 21 conté, con total honestidad, que había tomado 12 USDT del Fondo de Construcción para comprar materiales de un trabajo que apareció por ahí. Era una situación de supervivencia, de esas en las que la nevera vacía te recuerda que el proyecto y la vida no siempre pueden ir separados.
Pero el compromiso siempre fue claro: esos 12 USDT se reponen.
Y ya hay avances.
El trabajo del DVR que mencioné en el capítulo anterior me generó un pequeño ingreso. No fue una fortuna, pero fue suficiente para empezar a reponer. También el trabajo de asesoría en el fundo de mi amigo Sergio, aunque no fue un pago en efectivo (fueron arepas, ron y buena voluntad, y eso vale su peso en oro), me abrió puertas para otros pequeños trabajos de bioarquitectura que sí están dejando algo.
No voy a mentir. Los 12 USDT no están completos todavía. Pero cada vez que un trabajo pequeño aparece, una parte va directamente a reponer ese fondo. Es la regla que me puse desde el Capítulo 1: la plata del proyecto es del proyecto.
5. Transparencia (como siempre)
| Fondo | Estado |
|---|---|
| Fondo de Construcción | 12 USDT (en proceso de reposición, ya tengo 6 de vuelta) |
| Desmalezadora | ✅ Comprada e invertida |
| Resultados de la entrevista | ⏳ En espera |
| Viaje a Margarita | ⏳ En pausa, a la espera de los resultados y de la recuperación del fondo |
🙌 Cierre: La espera activa
Si hay algo que el Proyecto 10B me ha enseñado, es que la espera no tiene que ser pasiva.
Uno puede esperar sentado, viendo cómo pasa el tiempo. O puede esperar moviéndose, preparando el terreno, haciendo las inversiones pequeñas que luego se convertirán en grandes oportunidades.
Eso fue la desmalezadora en el Capítulo 15: una idea. Hoy, es una realidad. Ahora me toca buscar clientes y a los amigos que siempre acompañan los proyectos, porque nadie crece solo. Ya otro de mis amigos que es jardinero de profesión y no tiene desmalezadora esta buscando clientes, como los vecinos del edificio.
Eso es la docencia: una posibilidad que, si se concreta, será un antes y un después para el proyecto.
Y eso es la reposición de los fondos: un compromiso que estoy cumpliendo paso a paso, con la honestidad de siempre.
Si estás leyendo esto y estás en una espera, te invito a que hagas lo mismo. No pares. Sigue moviéndote, aunque sea con pasos pequeños. Que el tiempo pase, pero tú no te quedes quieto.
Como dijo alguien por ahí: "El primer paso puede ser muy pequeño. Pero es un paso."
Y nosotros, comunidad, ya llevamos varios.
Nos leemos.
Luis Xavier Rodríguez
Arquitecto – Proyecto 10B
📧 arimacoabioarquitectura@gmail.com
📘 @proyecto10B
🌐 https://sites.google.com/view/arimacoaproyecto10b/inicio
Fotografías: Propias, tomadas con mi Redmi9
- La desmalezadora en su caja
- Como venezolano tìpico leo el manual (JAJAJAJAJAJA)
- El primer posible cliente


