A veces lo mejor es no hacer nada
Hay días en los que uno siente que todo pesa. Las responsabilidades, las deudas, las relaciones. Y en medio de eso, cuesta encontrar un momento de paz. Pero justo ahí, cuando parece que no se puede más, algo pequeño pasa. Un mensaje, una canción, el amanecer. Y te acordás de que no todo está perdido.
A veces uno cree que la fe es tener certezas. Pero la fe verdadera es seguir caminando cuando no ves nada. Es poner un pie delante del otro sin saber dónde termina el camino. Y confiar en que alguien más grande que uno va marcando la ruta. Eso no es debilidad, es valentía.
No todo se resuelve con prisa. Algunas cosas necesitan tiempo. Como la fruta en el árbol, hay que esperar que madure. Forzar no sirve. Confiar, sí. Y mientras tanto, vivir. Porque la vida no pasa solo cuando llegamos al destino, pasa también en el camino.
La vida da vueltas. Lo que hoy duele, mañana puede tener sentido. Lo que hoy parece un final, mañana puede ser un comienzo. Cuestión de tiempo, de fe, de seguir caminando aunque no se vea el destino. Lo importante es no quedarse quieto.
El otro día venía en el colectivo y vi a una señora mayor sonriendo sola mirando su teléfono. Una foto de su nieto, seguro. Y pensé: la felicidad está en esos momentos chiquitos que nadie filma. Nos rompemos la cabeza buscando grandes alegrías y hay una señora en el bondi que ya la encontró.
A veces estamos tan ocupados mirando lo que nos falta que no vemos lo que tenemos. La salud, la familia, el techo, la comida. No hace falta tener mucho para agradecer. Solo hace falta detenerse un momento y mirar alrededor. La vida está llena de cosas simples que valen oro, pero las pasamos por alto porque andamos corriendo.
A veces las palabras llegan cuando más se necesitan. Ojalá esta te haya llegado en el momento justo.
Contenido original para Steemit.


He leído que cada día tiene su carga, sus alegrías, sus problemas y sus propias victorias; pero ciertamente que hay días que pesan más que otros, y en tales días simplemente terminarlos y pasar al siguiente día ya es una victoria a su propia manera.