Caminar sin saber hacia dónde
No todo se resuelve con prisa. Algunas cosas necesitan tiempo. Como la fruta en el árbol, hay que esperar que madure. Forzar no sirve. Confiar, sí. Y mientras tanto, vivir. Porque la vida no pasa solo cuando llegamos al destino, pasa también en el camino.
Conocí gente que tiene todo el dinero del mundo y no tiene paz. Y conocí gente que apenas llega a fin de mes y está genuinamente feliz. La plata ayuda, sí, pero no compra lo que realmente importa: salud, amor, paz interior.
El otro día mi hijo me preguntó por qué existimos. No supe qué responderle. Me quedé mirándolo un rato y le dije: "Para amarnos, supongo". Él asintió y siguió jugando. A veces los niños dicen más con una pregunta que nosotros con un discurso.
A veces la gente que más sonríe es la que más carga por dentro. Aprendí a no juzgar a nadie por lo que muestra. Todos tenemos una historia que no contamos, un dolor que no vemos. Un poco de amabilidad nunca está de más.
Hay una cosa que aprendí tarde: no todo requiere mi opinión. Puedo ver algo, sentir algo, y simplemente dejarlo estar. No todo es un debate, no todo necesita mi intervención. A veces lo más maduro es quedarse callado y observar.
Gracias por llegar hasta acá. Que tengas buen día.
Contenido original para Steemit.

