Lo que nos mantiene de pie

in #spanish4 days ago (edited)

Mi abuela decía que los problemas se achican cuando los compartís. Al principio no la entendía, pero con los años vi que tenía razón. Hablar de lo que pesa no es debilidad, es sabiduría. Guardarlo todo adentro es lo que realmente destruye.

Hay días en los que uno siente que todo pesa. Las responsabilidades, las deudas, las relaciones. Y en medio de eso, cuesta encontrar un momento de paz. Pero justo ahí, cuando parece que no se puede más, algo pequeño pasa. Un mensaje, una canción, el amanecer. Y te acordás de que no todo está perdido.

A veces la gente que más sonríe es la que más carga por dentro. Aprendí a no juzgar a nadie por lo que muestra. Todos tenemos una historia que no contamos, un dolor que no vemos. Un poco de amabilidad nunca está de más.

Me di cuenta de que las mejores conversaciones que tuve en la vida no fueron planificadas. Fueron esas charlas espontáneas a las 2 de la mañana, esas caminatas donde todo fluía, esas meriendas que se extendieron hasta la cena. La magia no se planifica.

Hay una cosa que aprendí tarde: no todo requiere mi opinión. Puedo ver algo, sentir algo, y simplemente dejarlo estar. No todo es un debate, no todo necesita mi intervención. A veces lo más maduro es quedarse callado y observar.

La rutina puede ser un refugio o una cárcel. Depende de cómo la vivas. Si la rutina te da paz y orden, es un refugio. Si te quita la vida y la alegría, es una cárcel. Evaluar de vez en cuando si estamos viviendo o simplemente funcionando es importante.

Anoche no podía dormir y me puse a pensar en todas las cosas que me faltan. La casa más grande, el auto nuevo, las vacaciones soñadas. Y de repente escuché a mi hijo reírse dormido. Y me di cuenta de que tengo lo único que realmente importa. El resto es ruido.

Gracias por llegar hasta acá. Que tengas buen día.


Contenido original para Steemit.

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Estas reflexiones son las que todos deberíamos hacer aunque sea una vez a la semana, porque como decías, a veces la rutina puede consumirnos y así perdernos lo que realmente importa.

En verdad hay que aprender a sacar las cosas que se llevan por dentro; he sabido de casos preocupantes de gente que llevaba su procesión por dentro y desembocaron en depresión y otras enfermedades de raíz psicosomática, algunas de ellas bastante graves.