Mis recuerdos de la niñez

in Steem Venezuela9 days ago
Mi niñez es una manta americana zurcida con retazos de vidas de otros: Papá es un retazo de tela blanco parecido a las palomas de la paz, tal vez por eso se fue pronto al cielo. Mamá es un retazo de tela fucsia, con vivencias de ritmo alegres y festivos. El día que partió fue una semana antes de Carnaval. Es decir, se adelantó para la fiesta. Mi hermana Agustina es un retazo de tela rosado, de espíritu tierno y protector. Amante de la delicadeza y de la belleza. Mi hermana Yolanda es un trozo de tela negra, vivió negándose a ser feliz, cargaba siempre una tristeza a cuesta, las desiluciones de amor la acompañaron hasta el final de sus días. Mi hermana Rosita es un trozo de tela rojo, es arrebato y pasión desmedida. Ella representa el peligro, pero también el amor descarnado. Aunque el tiempo ha pasado, continua siendo la misma de siempre: locura y arrebato sin contención. Una india de personalidades múltiples.

Mi hermana Ramona es un trozo de color indescifrable, es la mayor de mis hermanas. Pero nunca estaba en nuestras vidas, nunca estuvo y nunca está. Ella es una pañoleta danzando al viento con gesto de despedida eterna.

Fuimos cinco hermanas. Falleció Yolanda antes de cumplir los 50 años. Murió de un infarto. Las decepciones taladraron su débil corazón:


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Mi hermana Rosita, mi sobrino Jhonny, mi hermana Yolanda, mi amiga Carmen Margarita Rojas (Camucha) y yo, tapándome los ojos por el sol

De mis hermanos también tengo algunos recuerdos. El mayor era mi hermano Héctor, tenía el color de las cintas de seguridad que son amarillas con letras negras y dicen "No pase". La primera vez que lo vi en mi vida, yo tenía 7 años, me emocioné al verlo, y mientras él hablaba con mi papá sobre algunos temas relacionados con su vida militar, yo interrumpí la conversación para opinar y él me dijo: "Niña, respete. En las conversaciones de los adultos, los niños no se meten". Mi papá salió en mi defensa y dijo: "deja que opine. Los niños tienen derecho a pensar y a decir lo que piensan. Quizás, ella tenga más razón que tú y que yo". Pero bastó ese gesto de mi hermano para no acercarme más nunca a él, ni siquiera cuando me hice adulta: "Él decía que yo lo rechazaba porque tenía la piel negra". Pero, la verdad es que él rompió cualquier lazo afectivo conmigo cuando quiso establecer distancia dialógica entre los dos. Definitivamente, los niños no olvidamos ni las cosas buenas ni las malas que nos suceden.

Mi hermano Jesús era un retazo de color verde como los campos, siempre transmitía paz y frescura. Lamentablemente, tenía una enfermedad mental, que hizo que se quitara la vida en el mes de marzo cuando había sequía en los campos de su vida, pues ya la lluvia que lo hacía renacer se había marchado de su lado.

Mi hermano Freddy es un trozo de tela de color azul. De él tengo gratos recuerdos. Siempre me consintió y me regalaba un afecto especial como venido del cielo y del mar que él surcaba en su bote el "Romancero".

Mi hermano Félix era un trozo de tela color "oro". Siempre lo vi como alguien inalcanzable. Hablaba frecuentemente de la importancia de adquirir poder económico y de tener cosas materiales. Y cuando dejó de tener "riquezas" se quedó solo. Pero siempre ha ido detrás del oro, ahora corre para ganarse las medallas que el running le puede dar.

Mi hermano Carlos es de color naranja y sabe a naranja. A veces dulce, a veces amargo. En un tiempo, pude compartir bien con él, pero luego convirtió su vida en un desastre y quería que probáramos de su acidez y amargura. Cuando me hice grande, decidí poner las cosas en su lugar. Deshice la manta de mi infancia, y construí una nueva, con los colores que más me gustaban, con los trozos de tela con los que más me identificaba. Por eso, mi colcha actual ya no es tan variopinta. Sin embargo, de vez en cuando, recuerdo mi niñez, que NUNCA fue MALA, y me tapo los ojos para llorar de melancolía, porque ahora no puedo jugar en el patio de mi casa, como antes lo hacía, porque ya esa casa no es mi casa, y de ella solo me queda el recuerdo de un corral con pollos, con matas de mango que en la noche parecían monstruos cuando la brisa las estrecía, con las mecidas que nos dábamos en el columpio que nos hizo papá, con un camino hecho de escombros que conducía hacia el lugar donde mamá, mi tía Petrica y mi tía Isabel Calderín mataban los pollos criados en el patio para ponerlos a la venta.

Con todos recuerdos me quedo, porque ellos han hecho de mí, lo que ahora soy.


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Carmen margarita Rojas (Camucha), mi sobrina Vallita, mi sobrino Jhonny, mi hermana Rosita y yo

Mi infancia es y siempre será mi refugio en las noches de frío y soledad.

Gracias por la lectura

Invito a @oswaldocuarta, @chant y @elider11.

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Qué manera tan hermosa y poética de contar tu historia. Me llegó muchísimo la metáfora de la manta y cómo fué describiendo a cada miembro de su familia a través de los colores y sus personalidades. Al final, aunque uno decida rehacer su propia colcha con el tiempo, esos recuerdos del patio, los mangos y la infancia siempre se quedan guardados en un lugar muy especial del corazón. Gracias por compartir algo tan personal y escrito con tanto sentimiento.

Siempre es un gusto leerle y aprender a través de la lectura. 🫶

Ciertamente, la manta de la infancia merece a veces reparaciones, incluso modificaciones, con el pasar del tiempo. Pero hay lugares y recuerdos que se quedan intactos en nuestra memoria afectiva. Gracias por tu lectura e impecable comentario. Un abrazo.

 7 days ago 

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Gracias por el apoyo, @chant. Me siento honrada de recibirlo.

 9 days ago 

Estimada amiga. Bendiciones. Gusto en leerte. Recordar es vivir. Dios cuide de tu gente.

Gracias, apreciado amigo. Miles de bendiciones para ti también.

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