Comida callejera: el verdadero sabor de cada país
Perdí el bus en Bolivia y terminé en un pueblo que no aparecía en el mapa. No había señal, no había hostel, solo una señora que me ofreció su casa. Fue una de las mejores experiencias de mi vida. Los imprevistos son los que hacen los mejores recuerdos.
Los seguros de viaje parecen un gasto innecesario hasta que los necesitás. Un vuelo cancelado, una emergencia médica, un robo. No cuestan tanto y te ahorran dolores de cabeza enormes. Yo no viajo sin seguro desde que tuve que pagar una clínica en Bolivia de mi bolsillo.
Trabajar remoto y viajar es el sueño que mucha gente tiene pero pocos intentan. No es fácil: requiere disciplina, buena conexión a internet y un horario que se adapte a la zona horaria de tus clientes. Pero cuando lo lográs, no hay vuelta atrás.
Sudamérica tiene algunos de los paisajes más impresionantes del mundo y muchos son accesibles con poco presupuesto. Desde el Salar de Uyuni en Bolivia hasta la Patagonia chilena, hay lugares que parecen sacados de una película. Lo mejor es que muchos de estos destinos no requieren grandes inversiones para ser disfrutados.
La comida callejera es la puerta de entrada a la cultura real de cada país. Los arepas en Colombia, los salteñas en Bolivia, los anticuchos en Perú. En una carpa callejera conocés a la gente y comés mejor que en cualquier restaurante turístico.
Los mercados callejeros son el alma de cada ciudad. En cada país que visito, el mercado es mi primera parada. Ahí está la comida real, la gente real, los precios reales. No hay mejor manera de entender una cultura que caminando entre sus puestos.
¿Conocés algún lugar así? Contame en los comentarios.
Contenido original para Steemit.

