Cómo hacer un itinerario sin morir en el intento

in #travellast month (edited)

Sudamérica tiene algunos de los paisajes más impresionantes del mundo y muchos son accesibles con poco presupuesto. Desde el Salar de Uyuni en Bolivia hasta la Patagonia chilena, hay lugares que parecen sacados de una película. Lo mejor es que muchos de estos destinos no requieren grandes inversiones para ser disfrutados.

Viajar en mochila te enseña a vivir con lo mínimo y a valorar lo que tenés. Descubrís que necesitás mucho menos de lo que creés y que las mejores experiencias no se compran, se viven. Una caminata al atardecer vale más que cualquier tour pagado.

El mejor momento para viajar es cuando tenés la oportunidad, no cuando tenés el presupuesto. Siempre se puede ajustar el destino al bolsillo. No esperes a tener todo resuelto porque ese momento nunca llega. Comprá el pasaje y armá el resto después.

Acampar es la forma más barata y auténtica de viajar. Una carpa, un sleeping, una cocinita. Podés quedarte en lugares que ningún hotel te ofrece. Amanecer en la montaña, escuchar el río, ver las estrellas sin contaminación lumínica. No tiene precio.

Los mercados callejeros son el alma de cada ciudad. En cada país que visito, el mercado es mi primera parada. Ahí está la comida real, la gente real, los precios reales. No hay mejor manera de entender una cultura que caminando entre sus puestos.

Viajar barato no significa viajar incómodo. Significa elegir bien: alojamiento con cocina, transporte terrestre en vez de vuelos, y actividades gratuitas que casi todos los destinos ofrecen. La clave está en investigar antes y no tener miedo de moverse como local.

Viajar sola da miedo al principio, pero después de la primera vez querés repetir. Aprendés a confiar en vos misma, a tomar decisiones rápido y a disfrutar de tu propia compañía. Es una de las experiencias que más crecimiento personal genera.

El mundo es enorme y hay tanto por descubrir. Animate a salir.


Contenido original para Steemit.