Mercados callejeros: el alma de cada ciudad
Viajar en mochila te enseña a vivir con lo mínimo y a valorar lo que tenés. Descubrís que necesitás mucho menos de lo que creés y que las mejores experiencias no se compran, se viven. Una caminata al atardecer vale más que cualquier tour pagado.
Viajar sola da miedo al principio, pero después de la primera vez querés repetir. Aprendés a confiar en vos misma, a tomar decisiones rápido y a disfrutar de tu propia compañía. Es una de las experiencias que más crecimiento personal genera.
El mejor momento para viajar es cuando tenés la oportunidad, no cuando tenés el presupuesto. Siempre se puede ajustar el destino al bolsillo. No esperes a tener todo resuelto porque ese momento nunca llega. Comprá el pasaje y armá el resto después.
Los mejores destinos no siempre están en las guías turísticas. A veces el pueblo más chico, el que no aparece en Instagram, es el que te termina robando el corazón. Vale la pena salirse del camino marcado y explorar sin un plan fijo.
Perdí el bus en Bolivia y terminé en un pueblo que no aparecía en el mapa. No había señal, no había hostel, solo una señora que me ofreció su casa. Fue una de las mejores experiencias de mi vida. Los imprevistos son los que hacen los mejores recuerdos.
Los mejores consejos de viaje que recibí fueron de desconocidos en terminales de autobuses. Una señora en una terminal de Perú me dijo qué evitar en Cusco. Un mochilero en un hostel me recomendó el mejor mirador de la ciudad. Viajar te abre a la generosidad de la gente.
Paraguay tiene hostales excelentes por menos de 10 dólares la noche. En San Bernardino, Encarnación, incluso en Asunción. Viajar barato en Paraguay es más que posible si sabés dónde buscar. La clave es moverse en bus y comer en mercados.
Espero que te sirvan estos tips para tu próximo viaje.
Contenido original para Steemit.

